Realismo mágico y denuncia social con Toni Morrison

Amigas, gracias al Club este mes nos acercamos a la obra de Toni Morrison y nos hemos sentido realmente conmovidas. Para quienes no la conocen, Morrison es una autora afroamericana que habló incansablemente del racismo, el género y la clase social en todas sus obras. Es autora de libros tan maravillosos (y galardonados con el Premio Pulitzer y Nobel) como Ojos azules, Beloved o Dos amigas, textos que vamos a revisar juntas.

Leerla nos recuerda la importancia de dar valor a nuestro lugar de enunciación en la escritura y a cómo desde ahí podemos relatar historias que, utilizando como materia prima la propia vida, puedan llevarnos a crear.

Ese uso exquisito de la palabra, que la convierte en una maestra de la prosa, unido a los juegos con el lenguaje que realiza a lo largo de sus obras, provoca que acercarnos a los libros de Toni Morrison sea asumir el reto de no quedar verdaderamente hipnotizadas.

Te recomendamos que aceptes el desafío, pero también esperamos, como nos ha pasado a nosotras, que te quedes absolutamente dentro de sus relatos.

¿A qué mundos nos transporta? Es difícil explicarlo en pocas palabras, pero lo vamos a intentar.

En sus textos, Toni Morrison consigue que convivan la denuncia social y el realismo mágico. Todo es posible cuando la leemos y nos emocionamos con escenas que relatan la esclavitud, el aislamiento, la soledad, la maternidad, el sacrificio, la violencia, la niñez, pero también nos hace viajar a lo improbable, en una combinación mágica en la que ciertas situaciones podrían darse y otras jamás ocurrirían fuera de la ficción.

“Leerla nos anima a practicar el oficio y comprometernos con nuestra escritura”.

Definitivamente es inspiradora. Leerla nos anima a practicar el oficio y comprometernos con nuestra escritura. Nos invita a pensarnos como creadoras de historias mágicas, haciendo uso del misterio como un elemento de creación que podemos experimentar (¡incluso cuando se trata de textos autobiográficos!)

También nos enseña a romper la idea de que la juventud es, por norma, el mayor momento de creación artística, pues ella comenzó a publicar a los cuarenta años, dejando claro que no, no está definido cuándo podemos comenzar el viaje de la escritora. 

El proceso es nuestro, el momento de darle inicio también.

Nosotras nos hemos quedado así como nos lees: cautivadas, emocionadas. Es tan gozoso leerla y tan admirable su compromiso social que estamos deseosas de viajar a través de su obra con vosotras. Nos vemos en el Club.

Las í.

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